Un capitulo perfecto. Acción, tristeza, reencuentro, y una promesa de rescate. Tae y Kurono deben ser las personas que mas han sufrido de esta historia, además del hermano de Kato. Tae con una familia que aunque se querían, demostraban poco afecto, y Kei con una familia que si estuviera muerto, a ellos les daría lo mismo. Son sus sostenes emocionales, y cada vez que parece que las cosas irán bien, el destino quiere interponerse. Ahora Tae ha sido secuestrada, pero ella sabe que Kei ira por ella. Manos en acción, y a trabajar Kurono.